miércoles, 24 de abril de 2013

Mi hermano Mohammed


La historia que propongo contaros no es la típica historia del niño africano que no tiene donde caerse muerto, que tiene que sacar adelante a sus hermanos desnutridos con un trabajo en el que lo tratan casi como a un esclavo y por el cual no recibe más de un euro al mes.
Pero empecemos por el principio, mi padre es maquinista de tren y por su trabajo no estaba fijo en una ciudad, por lo que tuvo que vivir mucho tiempo lejos de su familia en Huelva, Algeciras, Teruel, Mérida, acompañado por mi madre para que no estuviera solo. Por cada ciudad que pasaba hacía nuevos amigos y compañeros.

En 1995, mi padre estaba destinado en Mérida, y allí nací yo. Al año de mi nacimiento, a mi padre lo cambiaron de destino, esta vez a Huelva, donde podría ir y venir y así volver a vivir en nuestro pueblo, Los Palacios y Villafranca. Así que nos trasladamos aquí, dejando amigos y compañeros como en otras ocasiones. Pero no nos olvidábamos de ellos, sobre todo de Paco, Reme y su hijo Javier, los cuales veíamos cada vez que podíamos, sobre todo en las vacaciones de verano.

Puente romano de Mérida

El verano de 2005 fue especial, Paco es médico y había estado cooperando varias veces con algunas ONGs en Libia. Al ver la miseria que había allí, decidió junto con su mujer e hijo adoptar a un niño libio temporalmente durante los meses de verano, y así llegó Mohammed a mi vida. Lo conocí cuando fui, junto a mis padres, a la playa de Barbate, donde ellos estaban de vacaciones.
Mohammed tenía tres años más que yo y aunque tenía sus diferencias y conflictos con Javier, se adaptó muy bien a la familia. El chico llenó en poco tiempo de satisfacción y placer a la familia emeritense, tanto que repitieron otros años, hasta que Mohammed cumplió dieciocho años y ya no podía regresar en adopción.
Reme es profesora y decidió educar a Mohammed en estos años. El chico aprendía rápido, y pese al poco tiempo del que disponía, le sacaba mucho beneficio. En 2008, Reme decidió enseñarle un poco de política y el funcionamiento del mundo actual. Él se interesó mucho en el tema y en su vuelta a Libia se llevó varios libros para poder leer y estudiar política.
Al comparar el sistema de gobierno libio con el occidental se dio cuenta de que las cosas en su país no se estaban haciendo bien. Al igual que hizo Paco al adoptarle para ayudar en lo que podía, pensó que tenía que hacer algo para ayudar a todos los libios, y empezó a introducirse en grupos contrarios al régimen de Gadafi.
En el verano de 2009, su último año aquí, contó a su familia todo lo que había hecho y sus intenciones. Sus padres adoptivos se preocuparon mucho por él, pero Mohammed les prometió que no dejaría que nadie hiciera sufrir a las personas a las que debía todo lo que era haciéndole daño. Al poco tiempo, Gadafi fue capturado y su régimen se vio derrocado, se reabrieron las comunicaciones con el exterior y Mohammed pudo volver a contactar con su familia española.
Mohammed ha sobrevivido, como prometió, después de luchar en la guerra como miles y miles de libios que buscaban la igualdad para su país y que finalmente han conseguido. Ahora ya sólo queda lo más fácil, crear un sistema de gobierno en el que estoy seguro que Mohammed estará haciendo todo lo posible para formar parte, pero hoy en día, pese que ya han pasado dos años que la guerra estalló, aún no se ha formado un gobierno.
Si quieres saber más sobre la Guerra civil de Libia, puedes pinchar aquí.

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