La
historia que propongo contaros no es la típica historia del niño
africano que no tiene donde caerse muerto, que tiene que sacar
adelante a sus hermanos desnutridos con un trabajo en el que lo
tratan casi como a un esclavo y por el cual no recibe más de un euro
al mes.
Pero
empecemos por el principio, mi padre es maquinista de tren y por su
trabajo no estaba fijo en una ciudad, por lo que tuvo que vivir mucho
tiempo lejos de su familia en Huelva, Algeciras, Teruel, Mérida,
acompañado por mi madre para que no estuviera solo. Por cada ciudad
que pasaba hacía nuevos amigos y compañeros.
En 1995,
mi padre estaba destinado en Mérida, y allí nací yo. Al año de mi
nacimiento, a mi padre lo cambiaron de destino, esta vez a Huelva,
donde podría ir y venir y así volver a vivir en nuestro pueblo, Los
Palacios y Villafranca. Así que nos trasladamos aquí, dejando
amigos y compañeros como en otras ocasiones. Pero no nos olvidábamos
de ellos, sobre todo de Paco, Reme y su hijo Javier, los cuales
veíamos cada vez que podíamos, sobre todo en las vacaciones de
verano.
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| Puente romano de Mérida |
El verano
de 2005 fue especial, Paco es médico y había estado cooperando
varias veces con algunas ONGs en Libia. Al ver la miseria que había
allí, decidió junto con su mujer e hijo adoptar a un niño libio
temporalmente durante los meses de verano, y así llegó Mohammed a
mi vida. Lo conocí cuando fui, junto a mis padres, a la playa de
Barbate, donde ellos estaban de vacaciones.
Mohammed
tenía tres años más que yo y aunque tenía sus diferencias y
conflictos con Javier, se adaptó muy bien a la familia. El chico
llenó en poco tiempo de satisfacción y placer a la familia
emeritense, tanto que repitieron otros años, hasta que Mohammed
cumplió dieciocho años y ya no podía regresar en adopción.
Reme es
profesora y decidió educar a Mohammed en estos años. El chico
aprendía rápido, y pese al poco tiempo del que disponía, le sacaba
mucho beneficio. En 2008, Reme decidió enseñarle un poco de
política y el funcionamiento del mundo actual. Él se interesó
mucho en el tema y en su vuelta a Libia se llevó varios libros para
poder leer y estudiar política.
Al
comparar el sistema de gobierno libio con el occidental se dio cuenta
de que las cosas en su país no se estaban haciendo bien. Al igual
que hizo Paco al adoptarle para ayudar en lo que podía, pensó que
tenía que hacer algo para ayudar a todos los libios, y empezó a
introducirse en grupos contrarios al régimen de Gadafi.
En el
verano de 2009, su último año aquí, contó a su familia todo lo
que había hecho y sus intenciones. Sus padres adoptivos se
preocuparon mucho por él, pero Mohammed les prometió que no dejaría
que nadie hiciera sufrir a las personas a las que debía todo lo que
era haciéndole daño. Al poco tiempo, Gadafi fue capturado y su
régimen se vio derrocado, se reabrieron las comunicaciones con el
exterior y Mohammed pudo volver a contactar con su familia española.
Mohammed
ha sobrevivido, como prometió, después de luchar en la guerra como
miles y miles de libios que buscaban la igualdad para su país y que
finalmente han conseguido. Ahora ya sólo queda lo más fácil, crear
un sistema de gobierno en el que estoy seguro que Mohammed estará
haciendo todo lo posible para formar parte, pero hoy en día, pese
que ya han pasado dos años que la guerra estalló, aún no se ha
formado un gobierno.
Si quieres saber más sobre la Guerra civil de Libia, puedes pinchar aquí.

que sentimental
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