Entendemos por videojuegos todo tipo de
juego digital interactivo, con independencia de su soporte y plataforma
tecnológica.
Esta variedad de formato en los que se han
comercializado los videojuegos, para todos los gustos, circunstancias y
bolsillos, ha contribuido eficazmente a su amplia difusión entre todos los
estratos económicos y culturales de nuestra sociedad, constituyendo una de las
fuentes de entretenimiento más importantes de las últimas tres décadas,
especialmente para los más jóvenes.
La liberación de tensiones a través de la
acción, el refuerzo de los lazos de pertenencia al grupo y la autoestima que
acompaña al éxito, son algunos de los hechos que explican la capacidad de
adicción de estos juegos.
Además, los videojuegos muchas
veces ofrecen el aliciente de controlar las acciones de personajes fantásticos,
plantean situaciones que no se presentan en la vida real, y siempre presentan temáticas e imágenes atractivas para
sus destinatarios y les proporcionan distracción y diversión.
Muchas personas piensas que solo tiene
efectos negativos y es cierto, por un lado los videojuegos no son sustitutos de
una buena educación familiar, evitan la comunicación y convivencia entre los
miembros de la familia, muchos padres se tranquilizan al saber que sus hijos
están en casa viendo el televisor, sin pensar que pueden pasar más de seis
horas ininterrumpidas frente al televisor y consumiendo la mayor parte de las
veces alimentos que favorecen la obesidad.
Está demostrado que los videojuegos pueden
ser nocivos para la salud de los niños; dentro de sus efectos destacan la
adición a los mismos, estimulan actitudes violentas que afectan a las actividades
cotidianas y fomentan el aislamiento.
El uso continua del videojuego puede
generar molestias como dolor de cabeza, irritación de los ojos y dolores
musculares.
Por otro lado también tienen efectos
positivos ya que ponen en juego las habilidades y destrezas del competidor,
agudizan sus sentidos y se favorece la coordinación.
Propician la estimulación sensorial
múltiple y audiovisual, donde el niño tiene que fijar su atención, seleccionar y
memorizar, mejora la capacidad en la toma de
decisiones,aspecto muy apreciado por los niños y jóvenes, generalmente con tendencia a la hiperactividad, la tolerancia a la frustración, estimula la perseverancia para la
consecución de objetivos definidos, la retención de conceptos numéricos, la
identificación de objetos, colores y los introduce en el mundo de la
computación. Evidentemente esto no quiere decir que cuanto más tiempo le
dediquen los niños al videojuego sea mejor.
Según un informe del Comité de Protección
al Consumidor del Parlamento Europeo (citado en la revista Comunicación y
Pedagogía núm. 233), los videojuegos pueden estimulan el aprendizaje de hechos
y habilidades como la reflexión estratégica, la creatividad, la cooperación y
el sentido de la innovación". No obstante reconoce que no todos los juegos
son apropiados para los niños y que la violencia de ciertos juegos puede
estimular conductas violentas en situaciones específicas. También destaca la
importancia de la implicación de los progenitores, controlando los contenidos y
el tiempo que dedican sus hijos a jugar.

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